El argentino Agustín Toscano vuelve a Cannes con drama sobre el arrepentimiento

"El motoarrebatador", es la tercera película argentina proyectada en este Festival de Cannes.

por AFP | hace 5 meses

¿Puede un ladrón corroído por la culpa convertirse en el mejor amigo de su víctima? El argentino Agustín Toscano busca la respuesta en El motoarrebatador, su regreso al Festival de Cannes.

La película arranca cuando dos ladrones arrebatan el bolso a una mujer mayor montados en una moto. El mecanismo es conocido: esperan a que salga del cajero para llevarse una buena recompensa. Pero esta vez la víctima ha quedado tendida en el suelo.

Miguel, el conductor de la moto, queda impactado. Más tarde, descubre que la anciana ha quedado amnésica y decide, haciéndose pasar por un pariente, ayudarla en su recuperación.

"Al personaje no le cuadra en su expectativa de vida cargar con el muerto", dice a la AFP el director argentino, cuya idea era mostrar "la historia de un arrepentimiento" en la que el protagonista "termina obligado a mentir".

Porque, Miguel, cuanto más se integra en la vida de la mujer, Elena, más se empantana en su propia mentira. Acaba incluso mezclando a su pequeño hijo, que llama "tía" a la anciana.

"El personaje más que divertirse lo está pasando mal", añade.

El espectador se vuelve entonces "cómplice" y se siente dividido ante un ladronzuelo que difícilmente podrá escapar de la situación en la que se ha metido.

Del campo a la ciudad 

En su anterior filme, Los dueños, codirigido con Ezequiel Radusky y premiado en la Semana de la Crítica en 2013, el director ya abordó la cuestión del engaño: unos empleados de una finca ocupan el lugar cuando los dueños no están.

En El motoarrebatador, Toscano decidió repetir con algunos de los actores, como Sergio Prina en el papel protagonista, y Liliana Juárez, la mujer herida. De hecho, el realizador aseguró que fueron las ganas de trabajar con estos dos actores, "una pareja cero romántica", las que lo llevaron a hacer la película.

Además del arrepentimiento y el engaño, la emigración del campo a la ciudad "es uno de los temas que está por debajo de la película", indica Toscano.

El punto común que tienen Elena y Miguel es que ambos dejaron el campo para probar suerte en la gran urbe, ella para ser empleada doméstica y él para robar.

"Los dos están desencantados por haber hecho ese movimiento" y recuerdan su vida en el campo como algo hermoso. Al final el arrepentimiento "viene de algo mucho más remoto [que el robo]. Quizás no tendrían que haber venido nunca" a la ciudad, concluye el realizador.

"El campo en mis películas representa un poco eso: un mundo vasto y hermoso, hay naturaleza, belleza, otras personas, trabajo", insiste.

El motoarrebatador, programada en la Quincena de Realizadores, una sección paralela que se centra en los nuevos talentos, es la tercera película argentina proyectada en este Festival de Cannes. En Una Cierta Mirada, ya fueron presentadas El ángel, de Luis Ortega, basada en la vida del asesino en serie Carlos Robledo Puch, y Muere, monstruo, muere, de Alejandro Fadel, un thriller policíaco con tintes fantásticos.

Fadel y Toscano comparten el hecho de que han rodado en el interior del país, de donde son originarios. El primero filmó en una zona montañosa de Mendoza y el segundo en la provincia de Tucumán, donde hay "una Argentina del interior del interior", según comentó él mismo.