La ficción popular desafía el puritanismo en Egipto

En la televisión o en el cine, la ficción popular desafía los tabúes sobre las relaciones entre hombres y mujeres o sobre la emancipación de los jóvenes en Egipto.

por Ninot Solares | hace 5 meses

En la televisión o en el cine, la ficción popular desafía los tabúes sobre las relaciones entre hombres y mujeres o sobre la emancipación de los jóvenes en Egipto, un país donde crece el puritanismo.

De la década de 1950 a la de 1970, el cine egipcio, entonces uno de los más importantes del mundo, ensalzaba a personajes femeninos de carácter fuerte y filmaba escenas de amor que nada tenían que envidiar a las producciones occidentales de la época.

"Las cosas empezaron a cambiar en los años 1980 con la regresión de la sociedad" en lo relativo a las costumbres, explica a la AFP el famoso crítico Tarek El Shenawi.

Bajo la creciente influencia de los Hermanos Musulmanes y los países del Golfo, el conservadurismo se extendió progresivamente en el seno de la sociedad egipcia.

Algunos jóvenes realizadores proponen sin embargo audaces producciones que, al tiempo que despiertan el interés del público provocan las críticas de los guardianes de la moral.

Con la película Balash Tebosni (No me beses), una comedia estrenada a finales de febrero, el director Ahmed Amer se ríe del tabú del beso en el cine egipcio actual.

"La comedia permite que la gente acepte mejor el tema", dice Amer a la AFP. "La sociedad presiona a los artistas porque es más conservadora que ellos", considera.

En este largometraje "reservado a los adultos", un joven cineasta se debate por rodar una escena con beso frente a la fuerte reticencia de su actriz protagonista, que afirma ser piadosa.

Yasmin Raeis, que da vida al personaje, recuerda su infancia, cuando veía de forma "totalmente normal" películas con escenas de beso. "Pero, cuando crecí, la gente empezó a decir que es una cosa que no se debe hacer", dice a la AFP.

Brecha generacional

La ficción egipcia privilegia ahora las historias policíacas y de acción, pero algunas comedias familiares se atreven a abordar los tabúes sociales, al igual que una parte de la juventud del país.

Seguida por cientos de miles de espectadores en YouTube, la serie Sabaa Gar (Séptimo vecino), cuya segunda temporada difunde actualmente el canal privado de televisión CBC, es acusada por algunos de corromper a la juventud.

Su protagonista es una soltera que vive sola y mantiene relaciones sexuales, fuma tabaco y hachís a escondidas. Sabaa Gar muestra una brecha generacional entre unos jóvenes que reivindican las decisiones individuales y sus mayores, más apegados a las normas sociales.

El objetivo no era suscitar la polémica, asegura a la AFP Heba Yusry, correalizadora de la serie. Pero ha permitido "a la gente [...] saber cómo piensa la nueva generación", se alegra.

La serie muestra también las frustraciones de una joven mujer de negocios que sueña con tener un hijo pero no quiere compartir su vida con un hombre. Concluye así un pacto con un colega: casarse con el único objetivo de procrear y luego divorciarse.

Un tema similar ya había valido un gran éxito a la comedia popular Bashtery Ragel (Compro un hombre) estrenada en los cines en febrero de 2017, del día de San Valentín.

Pero en los platós de rodaje, como en la sociedad, el conservadurismo es tenaz: muchas actrices se niegan a hacer escenas de beso o papeles considerados poco morales, en nombre de un "cine limpio", según la jerga utilizada en el sector.

Algunas decidieron incluso abandonar el séptimo arte por motivos religiosos.

El propio Estado egipcio se presenta como el garante de la moral. Bajo el régimen autoritario del presidente Abdel Fatah al Sisi, se reforzó la represión en nombre de las buenas costumbres, sobre todo a pocas semanas de unas elecciones presidenciales en las que parecer tener garantizada la reelección.

Dos cantantes poco conocidas fueron recientemente condenadas a prisión por "incitación a la depravación" después de aparecer en videoclips sugestivos.

Shyma - Andy Zoroof (uncensored) from Claude Pfeiffer on Vimeo.

Fuente: AFP