Pablo Larraín y Gael García Bernal se reúnen de nuevo en “Ema”

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por Amber Candi | hace 1 semana

En filmschoolrejects.com mencionaban que la experimentación formal sigue siendo el nombre del juego para el dúo artífice de No y Neruda. Sin duda, ambos han establecido un exitoso matrimonio creativo y para nuestro beneplácito regresan con un proyecto potencialmente diferente.

Increíble pero cierto: IndieWire publicó una noticia de cine y no una de sus habituales notas-sermones-correcciones políticas clickbaiteras, donde menciona que el estupendo realizador chileno Larraín (estupendo siempre y cuando no cocine el tan horrible acento de Natalie Portman en Jackie) y García Bernal se han unido en el filme Ema. Escrito por Guillermo Calderón (Neruda) y el dramaturgo neoyorquino Alejandro Moreno, la película será, según Larraín, un melodrama que aborda las preocupaciones de las relaciones y los afectos que las acompañan.

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Con el telón de fondo del puerto chileno Valparaíso, Ema se centra en los obstáculos y lucha de una familia contemporánea en crisis. La película contará con la participación de García Bernal en el papel de un coreógrafo de danza casado con una maestra de escuela, interpretada por la poco conocida actriz chilena Mariana Di Girolamo. La pareja deberá lidiar con una adopción que va terriblemente mal, para que la unidad familiar se desmorone lentamente bajo el peso de varios factores emocionales estresantes.

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Parecía que el director chileno Pablo Larraín continuaría trabajando en Hollywood con su próximo proyecto, el drama The True American, protagonizado por Kumail Nanjiani, Mark Ruffalo y Amy Adams. Sin embargo, la producción de esta cinta se retrasó hasta 2019 y mientras tanto Larraín se ha embarcado en un trabajo más pequeño en su país natal. El realizador ha mencionado que habrá mucha música y muchas escenas donde la gente básicamente comparte sus sentimientos. Se trata de un filme emocionalmente exigente, lo que no es inusual, pero Larraín planea usar la fascinante herramienta de la danza para expresar la intensidad emotiva y ayudar a narrar la línea dramática de la película, quizá reafirmando la metatextualidad vista en otros de sus filmes. Larraín es un espectáculo porque presenta obras en las que no solo somos espectadores sino, como también mencionan en FSR, “intérpretes de estas narraciones”.