Una silenciosa Guerra Fría

Julia (Rosario Dawson), futura esposa de David (Geoff Stults), está dispuesta a olvidar su turbio pasado y comenzar una nueva vida al lado de un hombre amoroso.

por Amber Candi | hace 1 año

Yo, Daniel Blake

Director: Ken Loach

Daniel Blake (interpretado por Dave Johns), es un buen hombre que vive en un multifamiliar propio de la clase trabajadora británica, en Newcastle, y se encuentra convaleciente debido a un infarto que sufrió; el servicio médico gubernamental (NHS) le receta reposo, no debe trabajar para no castigar más su corazón, al menos temporalmente. Por cuestiones burocráticas no le es ratificada su incapacidad y, para poder subsistir, intenta cobrar el seguro de desempleo, pero también se enfrenta a los pantanos burocráticos, incluso pese a que los procesos ahora ya son desahogados a través de una empresa privada, contratada por el gobierno... Atrapado en esos infaustos laberintos de la sinrazón, Daniel, va perdiendo la paciencia de forma acelerada. Llamadas telefónicas que te dejan por horas esperando en línea, casi todo el día atrapado en oficinas gubernamentales, lenguaje técnico que desconcierta, incertidumbre que ahoga. Es maltratado. Para toda posible solución le ponen trabas y todos los procedimientos son exasperantes. Trámites imposibles de realizar debido a su edad, ya que le piden llenar unas formas en la página de Internet del Departamento de Trabajo y Pensiones y él ni siquiera sabe usar una computadora. Su oficio es la carpintería, aunque en la apremiante situación que se encuentra, estaría dispuesto a trabajar en lo que sea, incluso poniendo en riesgo lo que le queda de salud. O, cuando menos, improvisar, que lo intenta. Lo hace de forma tan ingenua que, por supuesto, no le arroja buenos frutos. Como suele ocurrir, siempre hay personas que están en peores situaciones que él. Y un día, mientras está en las oficinas del Centro de Trabajo, es testigo de la forma en que estos burócratas humillan a una joven, Katie (Hayle Squires), desesperada, con dos hijos, e intenta interceder por ella. Los dos, aguerridos en la defensa de sus derechos, son desalojados de las instalaciones por parte de elementos de seguridad. Daniel, decide tomar como propio el infortunio de la chica. El mundo puede ser un lugar aterradoramente injusto. Así lo muestra Yo, Daniel Blake, cinta ganadora de la Palma de Oro el año pasado en el Festival de Cannes, en la que su director, el galardonado Ken Loach, muestra de buena manera los dos ejes principales de su cinta: la dureza y frustración de Daniel; y el sistema burocrático, inservible y sumamente frustrante que irá desgastando a Blake poco a poco.



A toda velocidad

Director: Nicolas Benamou

La emoción de estrenar un automóvil siempre es motivo de celebración y qué mejor si se puede compartir con la familia. Tom (José Garcia), está encantado de llevar a su familia de vacaciones en su nuevo automóvil, pero su esposa, Julia (Caroline Vigneaux), no está de acuerdo con que Ben (André Dussollier), el imprudente padre de Tom, los acompañe en este viaje por carretera. Exasperada por el comportamiento de Ben, Julia le pide a Tom que dé vuelta para tomar otro camino. Sin embargo, una inesperada falla mecánica en el control de la velocidad impide que el coche pueda ser frenado. Tom no tiene otra opción que seguir al volante, mientras el automóvil continúa su trayecto por la carretera a 160 km sin la posibilidad de parar. Y ahí no termina la historia, sólo es el principio de una aventura llena de adrenalina y acción.

Bajo la dirección de Nicolas Benamou (Babysitting), el eje de A toda velocidad, gira en la historia de un abuelo ansioso ante la idea del envejecimiento, que adopta actitudes ridículas e inmaduras para mantenerse joven. Es un ejemplo de cómo Benamou, de la forma más divertida, plasma los sentimientos, motivaciones y preocupaciones sus personajes.



Tempestad

Director: Tatiana Huezo

Hay golpes en la vida que parecen mortales y que te dan la sensación de que todo ha terminado. ¿De dónde se saca la fortaleza para intentar salir de una oscuridad infinita? Un día cualquiera, Miriam, es acusada, sin ningún tipo de pruebas, de tráfico de personas. Lo anuncian como un éxito más del gobierno y es llevada a un penal controlado completamente por el Cartel del Golfo. Ella misma nos cuenta su historia mientras vemos imágenes del viaje que, después de esa temporada en el infierno, la llevó de vuelta a casa. Por otra parte, la hija de Adela, estudiaba psicología y un día simplemente no volvió a casa desde el circo en el que su familia ha trabajado durante varias generaciones, la madre nos relata cómo un compañero la entregó a hijos de policías judiciales y desde entonces no ha vuelto a saber de ella. Un documental hermoso saturado de metáforas visuales que complementan las historias de estas dos admirables mujeres, pero sobre todo, duro, porque nos presenta desde dos historias muy particulares, el terrible panorama de un país en el que el Estado y el crimen organizado parecen ser la misma cosa. A lo largo de su corta pero destacada trayectoria, Tatiana Huezo, nos ha sorprendido con su cine emotivo y desgarrador. Luego de El lugar más pequeño, y el cortometraje Ausencias (ambos documentales ganadores del Ariel), la cineasta mexicana de origen salvadoreño presenta en Tempestad, la historia de Miriam y Adela, dos mujeres que han sido víctimas de la violencia y la impunidad que impera en el país. Demuestra que el documental puede denunciar de forma mucho más efectiva alejándose del amarillismo y fortaleciéndose con lo poético. Es conmovedor y extremadamente doloroso; tiene un poder transformador que imprime para siempre en el espectador, la huella que retrata.



Almacenados

Director: Jack Zagha Kababie

En un viejo almacén de Salvaleón, una empresa dedicada a la fabricación y venta de astas y mástiles de aluminio, Nin (Hoze Meléndez), llega a su primer día de trabajo, donde se encuentra con una necia visión del mundo a manos del señor Lino (José Carlos Ruiz). Como un desafío generacional, ambos personajes comparten su soledad y una imperiosa necesidad de poder entender al mundo, que uno creería, los tiene almacenados en un lugar donde aparentemente no pasa nada.

Obra original del dramaturgo español David Desola, reconocida mundialmente y traída a México en diferentes escenarios teatrales. La versión cinematográfica de Almacenados, a cargo de Jack Zagha Kababie, es una producción con sentimientos agridulces sobre la vejez y la siempre turbulenta vida laboral. Gran parte del humor se desprende de la brecha generacional que existe entre Nin y Lino, en sus modos de pensar y en las absurdas percepciones que tienen sobre el significado del trabajo, la responsabilidad y el tiempo libre.



Mío o de nadie

Director: Denise Di Novi

Julia (Rosario Dawson), futura esposa de David (Geoff Stults), está dispuesta a olvidar su turbio pasado y comenzar una nueva vida al lado de un hombre amoroso. La pareja decide hacer su vida en California y las dinámicas cotidianas resultan ser experiencias placenteras para Julia. Sin embargo, la rutina cambia cuando conoce a Tessa (Katherine Heigl), la exesposa de David, una mujer que aparenta cortesía y amabilidad, pero que en el fondo está llena de maldad y celos. Aprovechando la lucha por la custodia de la pequeña Lily (Isabella Kai Rice), Tessa, elabora un plan para que David desconfíe de Julia, comenzando así una lucha de celos por recuperar a su familia. La relación entre estas dos mujeres se deriva en una silenciosa Guerra Fría, en donde la cordialidad queda de lado.

Recientemente se estrenó este thriller dramático dirigido por la veterana productora Denise Di Novi, con el apoyo de los guionistas Christina Hodson y David Leslie Johnson. Este filme contiene un atractivo y apropiado trasfondo psicológico de Tessa, digno de sorprendernos al descubrir la reacción de Julia, la protagonista, de no saber qué hacer cuando se da cuenta de que el amor de su vida sigue adelante.


 

Sopladora de hojas

Director: Alejandro Iglesias Mendizábal

Después de un partido de futbol, Lucas (Fabrizio Santini), Emilio (Paco Rueda) y Rubén (Alejandro Guerrero), caminan por las calles de la Ciudad de México rumbo a sus respectivas casas. En el trayecto se percatan de la presencia de una ambulancia y les recuerda a Martín, el portero de su equipo que recientemente falleció en un accidente automovilístico. Los tres adolescentes se organizan para ir al funeral de Martín, pero su visión infantil y relajada de la vida los conduce a buscar unas llaves perdidas en el parque, situación que retrasa sus planes para darle el último adiós a su amigo. Inevitablemente, las horas “perdidas” y el limbo que generan, nos recuerdan a esa tarde azarosa de Temporada de patos, de Fernando Eimbcke.

Sopladora de hojas, es un largometraje a cargo de Alejandro Iglesias Mendizábal, y una propuesta que de inmediato hace recordar los momentos más representativos de crecer, esas tardes de nada, de videojuegos, de cascaritas, de caminatas o pláticas sin rumbo, a las que uno vuelve en la mente a lo largo de los años una y otra vez. Una historia dividida en nueve pequeños capítulos que permite vislumbrar los miedos, los deseos reprimidos y la apatía de los adolescentes, pero la fragilidad y la superficialidad con la que son retratados estos temas, desembocan en un relato divertido y despreocupado.