“El primer hombre en la luna” se estrena este viernes

Cuando se sabe el final de la historia, no es fácil mirar más allá.

por Nora Morales | hace 1 semana

La espectacular El primer hombre en la luna (2018) es dirigida por el director Damien Chazelle, reconocido por dirigir La La Land (2016) y Whiplash (2014). Su trabajo lo ha hecho merecedor de una multitud de nominaciones y uno de los máximos galardones en la ceremonia de los premios Óscar: Mejor Director por el musical La La Land. Este 2018 regresa a las salas de cine con una biopic sobria, como la personalidad del personaje que retrata: Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la luna. El rol principal recae en una adecuada interpretación de Ryan Gosling –quien también funge el rol protagónico en La La Land–. La crítica ha alabado su actuación, ya que encarna a un personaje hermético, que encuentra un nuevo comienzo para escapar de sus propias condiciones gracias al llamado de la NASA, por encima de la búsqueda mitificadora que recibió gracias al peso de la Historia.

El primer hombre en la luna fue el filme que inauguró la XVI Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) y este viernes llega al circuito comercial para que todos podamos disfrutarla.

En una entrevista para el Canal 22 dentro del marco del FICM, el director Damien Chazelle y el guionista Josh Singer, contaron un poco sobre la realización de la película. Cabe decir que el filme fue un trabajo colaborativo entre Chazelle y Singer, ya que sin la investigación exhaustiva del guionista y asimismo productor ejecutivo de First Man, esta película tal vez hubiera seguido otro rumbo.

La raíz del interés de estos dos hombres de llevar al cine la vida del primer hombre que pisó la luna, comenzó con el libro The Life of Neil Armstrong de James R. Hansen, publicado en 2005; esta biografía oficial, describe cómo Armstrong ingresa al programa espacial de la NASA mientras descifra su vida personal, en específico uno de los punto de inflexión del astronauta: la pérdida prematura de su pequeña hija Karen en 1962. Esta situación específica fue la que generó el interés de Chazelle por dirigir esta película. Así, el guionista y ganador del Óscar por Spotlight (2015), Josh Singer, fue el encargado de adaptar el libro biográfico de James R. Hansen, pero este texto sólo fue el parteaguas de su investigación. Pasó años hablando con la familia Armstrong, con personas que trabajaron con Neil, visitando cada lugar en el que vivió, todo para entender y tener un acercamiento real al personaje.

El equipo creativo destaca los primeros planos que crean un ambiente intimista y junto a las escenas en claroscuro de Armstrong (Ryan Gosling) podemos notar que el astronauta está perdido en el espacio, sin haberlo tocado aún. El estado de ánimo de la película se engancha con el carácter del personaje principal, quien parece un hombre sin sentimientos, que no busca hacer historia, sino no morir en el intento.

Según el director y guionista, esta película es provocativa porque no cuenta la historia oficial del alunizaje, que se encuentran en los libros de historia estadounidense. Esto se debe a que Singer y Chazelle trataron de crear un retrato de Neil Armstrong alejado de esa “verdad” que todos creían tener de él, así como de su familia y la comunidad de astronautas de la época. Con este trabajo buscaron desmitificar una de las figuras más importantes del país norteamericano. Lo cual ya ha causado controversia entre los estadounidenses con un arraigado orgullo nacionalista, empezando por el presidente actual, Donald Trump, quien asegura que fue “una situación terrible” que se omitiera la histórica imagen de Armstrong clavando la bandera de rayas y estrellas en la luna. A este rechazo también se unió Buzz Aldrin, el segundo hombre en pisar la luna, quien con 88 años posteó en Twitter lo que pareció una crítica, ya que uno de los hashtags que utilizó para titular la fotografía de la bandera estadounidense izada en la Luna fue “Proud to be an American / Orgulloso de ser Americano”.

Los creadores del largometraje prefirieron apegarse a las palabras de Neil Armstrong cuando pisó la luna: “Éste es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”. Ya que sí, fue un logro de la tecnología estadounidense, pero no sólo fue un gran paso para ellos, sino para toda la raza humana. Este argumento podría encontrar sustento en que fue una de las primeras transmisiones vía satélite, por tanto, fue televisada a nivel mundial. Con base en esto, la cinta se decanta en hacer de este acontecimiento histórico algo universal, no sólo uno de la historia estadounidense, a pesar del rechazo que nació en las entrañas de este país que volvió a decantarse hacia un supuesto nacionalismo impulsado por su actual gobierno.

Tanto Damien Chazelle y Josh Singer aseguran que con El primer hombre en la luna querían ir más allá de todo lo que se sabe del hecho histórico, aquí una de las razones por las que no es una película de ciencia ficción típica de Hollywood, que intenta impresionar antes que conmover. Observamos los errores y riesgos de la neonata tecnología espacial, así como las sombras de Neil Armstrong, quien no buscaba ser mitificado, sino sobrevivir y cumplir con el trabajo.

Este viernes 9 de noviembre se estrena en México, no dejes de ver una nueva perspectiva de Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la luna.