¡Inicia la Liga Mexicana del Pacífico!

Cachoreadas, mariscos y el rey de los deportes...

por Alejandro Bolin | hace 1 semana

La tarde se antojaba para jugar a la pelota. Se acuerdo al argot deportivo, casi del pintor Bob Ross (que diría: “Mira a tu alrededor. Mira lo que tenemos. La belleza está en todos lados, tú sólo tienes que verla”), el momento era “celestial”, “soleado” y casi nadie se preocupaba por temas como si la temperatura cobraría o no factura posteriormente. Acompañábamos la modorra con una "serpiente bien elástica”, es decir, una cerveza bien helada. Así el estado del tiempo era otro acompañante que gozaba la placidez, emoción y diversión del béisbol. Para algunos es solo un pasatiempo, para otros un serio trabajo en equipo, para los más una pasión, sino es que historia o un muy singular juego de ajedrez dinámico ante sus características atléticas, pero también mentales y de estrategia. Nada raro, es “el rey de los deportes”.

Como habrán comprobado es imposible definir el juego de “las novenas” en pocas palabras, pero no importa, porque sea bien descrito o no, el juego inevitablemente se apodera de uno. Por ello cuando me acerco al estadio experimento variadas sensaciones y profundizo en ellas hasta que me escucho a mí mismo interrumpiendo mi flujo de pensamientos cuando mi boca y pulmones gritan “¡bravo!”, como loco, tras un brutal cuadrangular. Asistir al estadio de beis me ubica en el papel de Kevin Costner en Field of Dreams (1989) sino es que Robert Redford en The Natural (1984), aunque nunca ocurre con tanta potencia como en la Liga Mexicana del Pacífico.

La Liga Mexicana del Pacífico es la liga profesional de béisbol concentrada en brindar un espectáculo de alta calidad, en un entorno familiar y confortable. Es el campeonato de más alto nivel durante el invierno en México que, como bien expresan, seduce porque participan jugadores de México, de la Liga AAA de los Estados Unidos y algunos jugadores mexicanos en activo en las Grandes Ligas.

La temporada regular inicia este mes de octubre para así, mientras disfrutamos el clásico de otoño en el vecino país del norte, traspasar umbrales y puertas a relatos como el de los Naranjeros de Hermosillo, el equipo más ganador en la historia del campeonato con 16 títulos. Si no, podemos reconocer la de sus eternos rivales, los Tomateros de Culiacán. Ya en enero de 2019 sabremos si alguno se alza con el campeonato, sino es que otro de los poderosos participantes del torneo. ¡Cuántas historias conoceremos en muy pocos meses!

El equipo campeón sin duda será recordado por su calidad pero también porque representará a México en la siempre estupenda Serie del Caribe. Esta suerte de mundialito se efectúa cada año en febrero y es un torneo internacional que incluye a los respectivos campeones de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela.

De vuelta a mi experiencia, con las memorias de esa placentera visita al Estadio Sonora en Hermosillo, sede del equipo más ganador en la historia del torneo, pensaba en las alegrías que estos equipos le regalan al país y a las tierras del Pacífico nacional. Parece más especial en las localidades de las Águilas, los Yaquis, los Mayos, los Cañeros, los Venados, los Charros y los mismos Tomateros. Es la pléyade de equipos que buscan quitarle la hegemonía a los Naranjeros y brindarle más éxitos al país, sin importar si otros deportes con menos logros reciben o no más atención.

Cuando el encuentro terminó, viajé de regreso a casa. Arribé a mi hogar y me entretuve con la transmisión televisiva de la Fiesta Mexicana de Béisbol. Instalado, a través de la ventana más o menos parda, observaba a unos niños que jugaban a la pelota en la calle, vestidos con jerseys de los Tomateros de Culiacán. Sonreía al pensar en las alegrías que el actual campeón les había ofrecido, ahora que se alista para la temporada 2018-2019 como uno de los candidatos al título con base en su importante dedicación y sesiones de bullpen, en las jaulas de bateos, en las jornadas de estrategia o juegos de pretemporada.

En efecto, no podría describir rápidamente la esencia total del béisbol en México, una mezcla de deporte en tierras que reflejan la modernidad nacional y los sentimientos de las zonas agrícolas. Pero sé que refleja la calidez en estas localidades, que heredan una bilateralidad, sino es que “tri" -con los recuerdos de los pueblos originarios-, y juegan siempre en equipo. Es un reflejo más de la Liga del Pacífico, con un rol de juegos dividido en dos mitades, para que cada uno de los ocho equipos totalice 68 partidos de torneo regular.

En fin, el día terminaba e imaginaba a los niños en sus respectivas casas, aún nerviosos por la pasión del juego. Se vuelta con su familia quizá se sentirían como figuras de las películas de equipos infantiles que, contra todo pronóstico y de manera milagrosa, triunfan ante las condiciones más adversas. Fantaseaba por cómo ellos serían en un futuro jugadores de un equipo profesional que revire el “sí se puede”, con un certero: “¿quién dijo que no?”, mientras colocaban a su localidad en lo más alto del podio. Con estos y muchos otros sueños inicia una nueva historia de la Liga Mexicana del Pacífico en 2018. Somos el pitcher y no hay manager humano que nos pidan la pelota. En las narración climáticas el tiempo se detendría; acá no, porque aún no es el noveno inning. El encuentro apenas inicia aunque la emoción es de la cuenta de tres bolas y dos strikes. Nos hemos decidido, somos los pitchers y cuartos bats de nuestras vidas; vamos por el juego perfecto, vamos por el cuadrangular, vamos por la Liga Mexicana del Pacífico.

Revisa calendario de juegos y más información en: www.lmp.mx

Fotografía: Stock Adobe