Las poppies británicas, amapolas patrióticas para ayudar a los veteranos

Unos veteranos confeccionan las amapolas de tela o papel que florecerán en la solapa de millones de británicos para conmemorar el Armisticio de la Primera Guerra Mundial.

por AFP | hace 2 semanas

En un taller del sudoeste de Londres, unos veteranos confeccionan las amapolas de tela o papel que florecerán en la solapa de millones de británicos para conmemorar el Armisticio de la Primera Guerra Mundial, un símbolo de solidaridad anclado en el ADN británico.

La Poppy Factory, una pequeña fábrica erigida en 1922 a dos pasos del Támesis en Richmond, remunera a una treintena de veteranos heridos o que sufren problemas psicológicos, dando continuidad al objetivo con el que se creó: ofrecer un empleo a los exsoldados cuyo rostro quedó desfigurado durante la Gran Guerra.

Además de la satisfacción de haber vuelto a encontrar un empleo, "tengo la sensación de estar haciendo algo de lo que puedo estar orgulloso. También es importante. Es importante dar algo de uno mismo, por todos los compañeros que perdí al cabo de los años", explica a la AFP Alex Conway, de 59 años.

Este veterano del ejército británico y de la Legión Extranjera ensambla con un gesto rápido y preciso las amapolas rojas en el soporte de plástico negro de una corona.

Después de 15 años en las fuerzas armadas, a las que ingresó con 15 años, y de varias misiones en África, vivió una transición "muy difícil" de regreso a la vida civil. Hace solo "un poco más de un año" pudo poner nombre a sus problemas con el alcohol al ser diagnosticado de estrés postraumático (PTSD).

Su salvación, asegura, se la debe a la Poppy Factory. "Pasamos buenos momentos, nos reímos [...] También nos cuidamos los unos de los otros".

Flor de las trincheras

En una sala adyacente, una máquina recorta cientos de pétalos de un rollo de papel, que se ensamblarán en un pequeño bloque de madera que los amputados pueden utilizar con una única mano. El taller produjo el año pasado 7,6 millones de amapolas conmemorativas y 140.000 coronas.

Forman parte de los 40 millones de flores vendidas por la Royal British Legion durante la Campaña de la Amapola ("Poppy Appeal"), que permite a esta organización benéfica recaudar cada año unos 50 millones de euros en dos semanas para ayudar a los excombatientes.

Anónimos, políticos, presentadores de televisión... todos incorporan las amapolas a su vestimenta para conmemorar el Armisticio del 11 de noviembre de 1918.

Fue tras la Primera Guerra Mundial cuando apareció la costumbre en Reino Unido de lucir amapolas, que seguían floreciendo en los campos de batalla, como escribió en 1915 el militar canadiense John McCrae en el poema "In Flanders Fields".

Ante la amplitud del conflicto, "la gente quiso acordarse y hacer el duelo de una forma inédita, tenían que asociar símbolos", explica Richard Hughes, curador del Imperial War Museum de Londres.

Blancas o violetas

La tradición vivió un nuevo impulso con las intervenciones en Afganistán e Irak, durante las cuales murieron 454 y 179 militares británicos, respectivamente.

"Cuando la gente es repatriada en sacos mortuorios o en ataúdes, eso impacta. Aunque regresen de uno en uno o dos en dos, no por cientos o miles, tiene un impacto sobre lo que significa la guerra, la pérdida, el duelo", continúa.

Este símbolo está "tan anclado en el ADN de este país y de su historia que no creo que un día desaparezca", considera el curador.

La Fábrica de Amapolas también ofrece una segura oportunidad fuera de sus instalaciones. Desde 2010 ayudó a un millar de veteranos a encontrar un empleo en el sector civil.

Yvette Beer, una exconductora militar de 51 años que estuvo desplegada en Bosnia, encontró trabajo recientemente de repartidora, más de 20 años después de su revocación del ejército con 29 años debido a un accidente cardiovascular.

Al igual que ella, Lee Matthews, de 34 años, dice estar orgulloso de ver las amapolas en las solapas de los abrigos. Perdió a varios compañeros en Irak en 2004 y vivió enclaustrado durante años, debido al estrés postraumático. Sin la ayuda de la asociación, hoy sería "un desecho humano".

Pero el entusiasmo por la amapola roja no es unánime. Algunos prefieren su versión blanca, un símbolo pacifista, o incluso violeta, en recuerdo de los animales muertos durante la guerra.

Foto: AFP / ADRIAN DENNIS