A 50 años de México 1968: una gran fiesta con final agridulce

El fuego olímpico ardió por primera vez en América Latina en México 1968, unos Juegos en los que participaron 5,516 atletas de 112 países, entre ellos las dos Alemanias.

por AFP | hace 2 meses

Días después del triste episodio de la represión al movimiento estudiantil, entre el 12 y el 27 de octubre de 1968 se celebraron los Juegos Olímpicos de México en los que hubo hazañas, numerosos récords y memorables gestos de protesta.

"Fueron 16 días fabulosos", según el reporte oficial del Comité Organizador.

Los sucesos olímpicos fueron filmados con el mismo equipo de cine que días antes fuera utilizado en Tlatelolco para grabar la matanza de estudiantes, según el documental "Los rollos perdidos".

Con ese equipo, el cineasta Alberto Isaac filmó el documental Olimpia, en el que se puede ver el encendido del pebetero que por primera vez fue realizado por una mujer: la velocista Enriqueta Basilio.

Esas cámaras también captaron el orgullo que México entero sintió cuando el nadador Felipe Muñoz, de apenas 17 años, le dio al país su primera medalla de oro en esos Juegos.

"Esos Juegos fueron un escaparate para el México violento y para el México pacífico", comenta para la AFP Arturo Xicoténcatl, reportero que cubrió el evento para el periódico Esto.

Estrellas y récords 

El fuego olímpico ardió por primera vez en América Latina en México-1968, unos Juegos en los que participaron 5,516 atletas de 112 países, entre ellos las dos Alemanias.

En el reporte oficial se presume un "éxito rotundo" de unos Juegos en los que "se establecieron 30 récords mundiales y 76 récords olímpicos" en atletismo, ciclismo, halterofilia, natación y tiro.

Las críticas por competir a más de 2,200 metros de altitud cambiaron gracias a esa cascada de récords. En atletismo, Jim Hines derribó la barrera de los 10 segundos en los 100 metros planos y dejó la marca en 9.9 segundos sobre la novedosa pista de poliuretano del estadio Olímpico Universitario.

Bob Beamon logró el "Salto del siglo" con una longitud de 8,90 metros, que sigue vigente como récord olímpico.

Los ciclistas europeos también aprovecharon la altitud. "Los tiempos hechos aquí no tienen comparación posible y resultan un 10 por ciento más rápidos que en cualquier parte del mundo", comentó el entrenador holandés Jan Derksen.

Antonio Rosique, cronista de TV Azteca, comenta para la AFP que "en México 68 tuvimos la oportunidad de ver figuras del deporte que se quedarían para siempre en la historia. Dick Fosbury cambió la técnica de salto de altura para ganar la medalla de oro con el Fosbury Flop".

"Vimos a George Foreman ganar el oro para después convertirse en uno de los grandes pesos completos de la historia. Vimos la primera incursión en el agua de Mark Spitz con una actuación que él considera un fracaso [aun cuando ganó dos oros, una plata y un bronce]".

México 1968 fueron los primeros Juegos que la televisión transmitió en color.

Protestas sutiles y poderosas 

En una época marcada por la segregación racial, los deportistas negros de Estados Unidos manifestaron superioridad competitiva y en algún momento se plantearon negarse a recibir sus medallas. Al final optaron por una protesta más poderosa.

La noche en la que Tommie Smith y John Carlos hicieron el 1-3 en la final de los 200 metros planos, en el podio ambos bajaron la mirada y levantaron un puño cubierto con un guante negro. Así surgió el saludo del Black Power.

"Durante la manifestación del Black Power, no se entendió realmente lo que ocurría", apunta Xicontencátl y coincide con lo dicho por John Carlos en una visita reciente a la capital: "La Ciudad de México no es consciente de la importancia del 68 en la lucha racial", rememoró.

En esos Juegos, México y la gimnasta Vera Caslavska quedaron mutuamente enamorados. La checoslovaca ganó cuatro oros y dos platas, y se ganó la adoración de los mexicanos ya que en sus ejercicios de piso tuvo como música de fondo dos canciones muy mexicanas: el Jarabe tapatío y Allá en el rancho grande.

En ese 1968 Vera también protestó. Lo hizo contra la invasión de la URSS a su país. El día que ganó la prueba de piso compartió lo más alto del podio con la soviética Larissa Petrik. Caslavska miró hacia abajo mientras sonaba el himno.

El anfitrión y su legado

En 1968, México lució en las competencias. "Ha sido la participación más notable de la historia con nueve medallas, tres de oro, tres de plata, tres de bronce y tres de bronce", resume Rosique.

Xicoténcatl se remonta a esa época y lamenta que el deporte olímpico mexicano no ha tenido grandes progresos.

En 1968 "el cronómetro se detuvo para el deporte de México" por no desarrollar el "conocimiento científico" necesario.

Cuando acabaron los Juegos, la prensa nacional definió a México 1968 como "la mejor olimpiada". También la internacional. "Fueron un gran placer", publicó el diario inglés The Guardian.

A 50 años de distancia, Arturo Xicoténcatl guarda un recuerdo "agridulce" de los Juegos "por lo que pudieron hacer nuestros jóvenes ante los grandes astros del deporte internacional y por la herida sin cicatrizar que va a perdurar durante mucho tiempo. El legado fue mostrar un México moderno y que éramos líderes de América Latina".

Aludió a la matanza de estudiantes diez antes del inicio de los Juegos.

"Hay que celebrar que una generación de mexicanos en un momento tan importante para el mundo, fue capaz de organizarlos brillantemente", sostuvo Rosique.

Fuente e imagen; EPU / AFP / Archivos