Audrey Hepburn y Hubert de Givenchy, una complicidad a medida

"Ella me persuadió. Y cuánta razón tuve" en aceptar.

por Desiree Heaven | hace 3 meses

Una de las historias de amor platónico más famosas del mundo de la moda podría no haber existido. A principios de los cincuenta, el modisto Hubert de Givenchy, que acaba de fallecer, se había rehusado a vestir a Audrey Hepburn, antes de cambiar de opinión.

"Cuando Audrey vino a pedirme que hiciera sus vestidos para la película Sabrina, yo no sabía para nada quién era y esperaba a Katharine Hepburn", recordaba el diseñador de moda francés a finales de 2016, en la inauguración de la exposición To Audrey with Love en La Haya, Holanda, dedicada a sus creaciones para la actriz.

"Llegó, delicada, graciosa, joven, resplandeciente", vestida "como una muchacha de hoy en día" con un pantalón de algodón, bailarinas, una camiseta que dejaba ver su ombligo y un sombrero de gondolero veneciano en la mano.

"Yo no estaba en condiciones de hacer un guardarropa importante para Sabrina y le dije no, señorita, no puedo vestirla", relataba el modisto, que afirmaba no disponer de suficientes obreras.

Ante esta negativa, Audrey Hepburn lo invitó a cenar, "algo sorprendente de parte de una joven educada". Al final de la cena, Givenchy, sumido en su encanto, le propuso volver al día siguiente a la casa de costura.

"Ella me persuadió. Y cuánta razón tuve" en aceptar.

Así, en la gran pantalla, junto a Humphrey Bogart en 1954, Audrey Hepburn lució un vestido de baile palabra de honor color marfil con flores bordadas y ribeteado de negro, firmado Givenchy.

LEE MÁS: Muere Hubert de Givenchy, símbolo de la elegancia a la francesa

A partir de ahí, pidió que el diseñador francés la vistiese en sus películas e incluso llevó una de sus creaciones al recibir un Óscar.

"El estilo de Audrey llegó con una silueta tan diferente, tan actual", subrayaba el hombre que creó para su musa el traje chaqueta en crepé de lana que llevó en Charada (1963).

También, el traje de noche en juego de transparencias con mezcla de terciopelo, tul y lentejuelas de Lazos de sangre (Bloodline, 1979) y, sobre todo, el famoso vestido negro con perlas de Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany's, 1961).

En su amistad como en la moda, los dos artistas se compenetraban de maravilla. Él afirmaba entender "lo que le gustaba a ella, lo que podía llevar".

"La ropa de Givenchy es la única en la que me siento yo misma. Más que un estilista, es un creador de personalidad", declaró la actriz acerca de su amigo Hubert, que incluso fue a visitarla a Suiza poco antes de su muerte en 1993.

Ella le dio entonces un abrigo acolchado de color azul marino: "Cuando te sientas desdichado, llévalo y te dará valor", le dijo.