Las emblemáticas mansiones del Bósforo buscan comprador

Los yalis, mansiones de madera a orillas del Bósforo que forman parte del paisaje de Estambul desde la época otomana, están en venta.

por AFP | hace 2 meses

Los yalis, mansiones de madera a orillas del Bósforo que forman parte del paisaje de Estambul desde la época otomana, están en venta, a la espera de algún rico, sobre todo extranjero, dispuesto a pagar una suma astronómica.

Estas construcciones mecidas por las aguas aparecen en las novelas y en las series de televisión más populares del país. En ellas vivieron las élites otomanas y los extranjeros que se instalaron en la entonces Constantinopla.

La crisis económica en Turquía ha llevado a los propietarios a intentar deshacerse de decenas de ellas.

Para adquirir una de estas joyas arquitectónicas el potencial comprador debe desembolsar entre 4.5 y 95 millones de dólares. De paso, la inversión le permite acceder a la nacionalidad turca.

Son precios prohibitivos, pero asequibles para extranjeros muy ricos, principalmente de Oriente Medio.

Inversiones extranjeras

Al menos 60 de los 600 yalis situados al borde del Estrecho del Bósforo están en venta, declararon a la AFP varios agentes inmobiliarios de Estambul.

Algunas de estas casas suntuosas pertenecen a la élite nacional, especialmente a dos familias de empresarios: los Koç y los Sabanci. Pero pocos turcos desean invertir actualmente en los yalis.

La lira turca se cayó el pasado verano como consecuencia de una crisis diplomática entre Ankara y Washington.

Muchos compradores extranjeros quieren aprovechar el contexto para invertir en Turquía.

Las ventas de bienes deben hacerse en liras turcas debido a un reciente decreto presidencial en apoyo a la divisa nacional. Aún así los agentes inmobiliarios afirman que los compradores potenciales no suelen ser turcos sino extranjeros, en particular de Catar, aliado de Turquía.

"Con la pérdida de valor de la lira, Estambul se convierte en un paraíso para la gente del Golfo", explica a la AFP Hamed Elhamian, director de ventas de ANKA Invest.

"Los inversores del Golfo creen que la lira subirá en un futuro cercano y que sus inversiones se revalorizarán a muy corto plazo", añade.

Ugur Ayhan, un consultor de bienes inmobiliarios de lujo, también observa un interés creciente de los extranjeros por Turquía y confirma la presencia de una mayoría de cataríes entre sus clientes potenciales, junto a otros procedentes de Azerbaiyán e Irán.

Nacionalidad turca

Más allá del precio, la posibilidad de obtener un pasaporte turco, con acceso a un visado para muchos destinos, es un argumento de peso para algunos compradores.

En virtud de un decreto presidencial publicado en septiembre, los extranjeros pueden obtener la nacionalidad turca mediante la compra de propiedades de más de 250,000 dólares, en vez del millón requerido anteriormente.

"Muchos ciudadanos y promotores inmobiliarios turcos intentan vender sus propiedades a extranjeros que quieren comprar bienes de lujo que valen más que los 250,000 dólares necesarios para obtener la ciudadanía", explica Elhamian.

Según Ayhan, el decreto impulsará la demanda de apartamentos modernos en Estambul, pero no necesariamente de los yalis, un bien lujoso muy por encima de los medios de la mayoría de los compradores.

Además la compra de un yali implica una serie de obligaciones. Entre las cientos de casas a orillas del Bósforo, 360 tienen valor histórico, según la agente inmobiliaria Pinar Ayikcan Tuna, y requieren permisos para renovar o reforzar la fachada.

"La legislación turca exige que los edificios históricos se renueven o restauren de forma fiel al original", explica Ayhan.

Un pequeño paraíso

Los yalis se hicieron famosos en el extranjero, sobre todo en el mundo árabe, con las series de televisión turcas que se rodaron en ellos.

Algunas agencias incluso proponen a los turistas visitas a los lugares donde se rodaron algunos episodios.

"La gente de Oriente Medio viene y se compra este tipo de propiedades aquí porque tener una mansión a orillas del Bósforo es como un signo de poder", afirma la agente Tuna.

El francoturco Reha Grandjean, propietario de un yali, lo confirma: "Todo el mundo quiere su pequeño paraíso".

Fotografía: AFP