Los todoterrenos urbanos todavía tienen mucho camino por delante

Los nuevos SUV siguen gozando de buena fama en el Salón del Automóvil de Ginebra.

por Alma Rodriguez G. | hace 6 meses

Los todoterrenos urbanos, más conocidos como 4x4 urbanos o SUV, se imponen progresivamente en las asfixiadas ciudades europeas, donde gozaban de mala fama por ser más contaminantes, a medida que se convierten a los motores eléctricos.

Lexus UX, Land Rover SV Coupé, BMW X4... los nuevos SUV siguen gozando de buena fama en el Salón del Automóvil de Ginebra, especialmente cuando optan por los motores eléctricos, como el Jaguar I-Pace o el Hyundai Kona.

Precisamente un SUV compacto, el Volvo XC40, fue designado este lunes Automóvil Europeo del Año en Ginebra, un reconocimiento inédito para la marca sueca. Es el segundo año consecutivo en que el premio se concede a un SUV, lo que ilustra el dominio de este tipo de vehículos en el mercado mundial.

Estos vehículos, aparecidos a mediados de los años 1990 con un formato más alto y más pesado, y por tanto más contaminante que los tradicionales sedán, solían tener mala prensa. Pero conquistaron Europa, procedentes de Estados Unidos, y actualmente esperan expandir su dominio por el resto del planeta, China incluida.

Su cuota de mercado se multiplicó por cuatro en Europa en 10 años, lo que supuso casi una de cada tres nuevas matriculaciones el año pasado, un alza de 5 puntos respecto a 2016, según el instituto Jato Dynamics.

A nivel mundial, su cuota de mercado está más o menos al mismo nivel, con 28 millones de SUV vendidos el año pasado, un alza de 12.7%.

Este progreso "es increíble, pues se trata de vehículos más caros que la media y porque se creía que ya no había espacio para los automóviles grandes en las ciudades", considera Flavien Neuvy, director del Observatorio Cetelem del Automóvil.

Los todoterrenos como el Jeep o el Land Rover existían desde hacía tiempo cuando el Toyota RAV4 popularizó, a mediados de 1990, este tipo de vehículos en su versión urbana. En el albor de los 2000 la aparición del Mercedes ML y del BMW X5 mejoró su imagen, y entonces comenzó su efervescencia.

Desde 2007, el Qashqai, un SUV de mediano tamaño, favoreció la penetración de Nissan en Europa. El Captur de Renault y el 2008 de Peugeot mostraron que podían tener éxito en sus versiones urbanas.

El modelo más vendido a nivel mundial es el Nissan X-Trail/Rogue, según Jato.

Más joven y sexy

La aparición de "versiones con dos ruedas motrices y la reducción del tamaño de los motores mejoraron su desempeño en materia de emisiones de CO2", reduciendo drásticamente la diferencia con los sedán, subraya Meissa Tall, socio consejero de automóviles en Deloitte, quien considera que es una razón fundamental de su éxito.

Los modelos premium a menudo están equipados con motores híbrido gasolina-eléctrico, que mejoran aún más sus resultados en materia de emisiones.

Para Laurens van den Acker, jefe de diseño de Renault, los SUV "se modernizaron por completo" pero sin perder "el atractivo" del producto.

La multiplicación de modelos, del Dacia Duster, con un predio bajo, hasta el reciente Lamborghini Urus, en el lujo deportivo, amplió el mercado.

Lo que une a todos estos coches en un estilo joven. Su usuario resulta "más joven y sexy, sigue metido de pleno en la vida, porque puede escaparse en cualquier momento", comenta el diseñador holandés.

En su opinión, también hay que tener en cuenta otros elementos emocionales, como el sentimiento de protección que proporcionan los asientos más altos, la impresión de ser "mucho para su precio" y el estatuto que proporciona. También hay aspectos racionales, como el espacio interior y su modularidad.

El SUV es "el único tipo de vehículo" que se vende bien en todo el mundo, constata Laurens van den Acker.

La tendencia al alza "durará aún algunos años", asegura Tall. Para este experto de Deloitte, la adaptación de los SUV a los motores totalmente eléctricos será "una cuestión clave". Por un lado, la altura de estos vehículos permite colocar una potente batería y, por otro, la altura perjudica la aerodinámica y, en consecuencia, la autonomía del coche.